El deseo de conservar un registro visual de los paisajes, la gente y la vida salvaje de África no es algo nuevo. Los hombres de piedra tallaban en las paredes de sus cuevas representaciones de las bestias que cazaban, mientras que los antiguos exploradores plasmaban en el lienzo sus hazañas mientras se abrían paso por un entonces desconocido y salvaje territorio. Este deseo no ha cambiado con el paso del tiempo y, hoy, los visitantes capturan las vastas planicies de sabana y dramáticos encuentros entre presa y depredador que caracterizan a este fascinante continente a través del lente de una cámara.
