Una boda es uno de los momentos más importantes de la vida de las parejas. Sin embargo, a veces conlleva situaciones frenéticas y ajetreadas —de los interminables meses de planeación a las responsabilidades como anfitriones durante el gran día— que hacen difícil darse el tiempo para disfrutar de lo más importante: el uno del otro. Por ello, las lunas de miel son, sin duda, el broche perfecto para empezar la etapa del matrimonio y descansar tras la intensa ceremonia.
